🖤 Murió el Indio Solari: se fue el que supo estar cuando nadie más estaba
Carlos Alberto 'Indio' Solari murió a los 77 años en su casa de Parque Leloir. El líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, uno de los artistas más convocantes de la historia del rock argentino, luchaba desde hace años contra el Parkinson.
Se fue el Indio Solari. Se fue un tipo que supo interpretar a generaciones de argentinos, que los contuvo, los guió y los acompañó sin pedirles nada a cambio. A muchos, en momentos donde estaban excluidos de la sociedad, rotos y echados a un lado de la ruta, en un país de mierda. Y él estuvo ahí. Gracias, Indio.
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Quién fue el Indio Solari
Carlos Alberto Solari nació el 17 de enero de 1949 en Luján, provincia de Buenos Aires. Desde joven, su espíritu irreverente y su pluma afilada lo distanciaron de cualquier molde. Fundó Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota a fines de los años 70, en plena dictadura, cuando hacer rock era también un acto político. Letras heréticas, surreales, cargadas de poesía urbana y marginal. Una voz que no pedía permiso.
Con los Redondos grabó 8 discos de estudio y llenó estadios como ningún otro. Cuando la banda se separó en 2001, continuó su carrera solista con la misma intensidad. Sus últimos shows —ya con el Parkinson avanzando— convocaron multitudes que cruzaban el país entero para verlo una vez más.
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota no fueron solo una banda de rock. Fueron un refugio. Los «ricoteros» —como se autodenominaban sus seguidores— eran en su mayoría pibes de los márgenes: laburantes, desempleados, los que el país había dejado atrás. El Indio los miró de frente, les habló sin condescendencia y les devolvió dignidad en cada verso.
En los años 90, mientras Argentina se fragmentaba bajo el modelo neoliberal, los Redondos crecían en los estadios con una mística única. No daban notas, no hacían publicidad, no aparecían en televisión. Y sin embargo, eran el fenómeno más grande del rock nacional.
El último show: Olavarría y 200.000 personas
El 11 de marzo de 2017, el Indio Solari dio su último concierto en Olavarría. Más de 200.000 personas —algunas estimaciones hablan de 300.000— colmaron un predio que no estaba preparado para esa marea humana. Hubo dos muertos, cientos de desmayados, un caos logístico sin precedentes. Pero también hubo música, emoción y la certeza de que algo histórico estaba ocurriendo.
Fue su despedida de los escenarios. El Parkinson ya no le permitía seguir. Ese show fue, para muchísimos, el último gran rito colectivo del rock argentino.
Las despedidas: Skay, Pergolini y el país entero
La noticia de su muerte sacudió las redes sociales desde temprano. Skay Beilinson, guitarrista y alma gemela de toda la vida, fue el primero en hablar: «Te llevo en cada recuerdo, en cada canción de ayer. Fuiste único, hermano.»
Mario Pergolini, que lo conoció de cerca, escribió: «Se fue el más grande. No hay otro igual.» El Club Atlético Belgrano, uno de los tantos fanáticos institucionales, también lo despidió. Alberto Fernández y figuras del mundo político y cultural se sumaron a las condolencias. Las redes se llenaron de letras de sus canciones, de fotos, de llantos y de recuerdos compartidos.