patria - La patria como herramienta de manipulación
Lo que tenés que saber:
- Desde 1989, ningún presidente argentino justificó su patrimonio.
- Galtieri usó el patriotismo en 1982 para desviar crisis internas.
- Fuerzas Armadas e Iglesia jugaron roles contradictorios en Argentina.
- La guerra de Malvinas en 1982 fue un ejemplo de manipulación patriótica.
En esta nota
Por Bruno Napoli
La manipulación del patriotismo
La frase, tan sarcástica como certera, pertenece a Jorge Luis Borges, y es bienvenida en días de alta intensidad patriotera. Cualquier político argentino lo sabe y practica asiduamente; siempre se echa mano a la banderita en momentos de desidia, genuflexión y entrega del patrimonio.
La justificación del patrimonio
Así como no tenemos desde 1989 ningún presidente argentino que pueda justificar su patrimonio, cada gestión de una u otra forma apeló a la fórmula con frases o eventos rimbombantes en momentos de crisis. Es redituable y efectivo, aunque algo breve en el tiempo, y con extrañas reverberancias en las reacciones posteriores de los festejantes.
Instituciones y patriotismo
Otras instituciones que han vivido del berretín patriótico han sido las Fuerzas Armadas y la Iglesia Católica argentinas. Estas dos corporaciones han asesinado y bendecido la tortura de sus propios jóvenes en tiempos de paz y hasta inventaron una guerra para continuar la masacre.
La primera, con un genocidio que tiene nombre sin traducción en el mundo ya, por su intensidad y odio: “desaparecidos”. La segunda es un caso particular y de estudio, pues es la única Iglesia Católica de Latinoamérica que envió a sus funcionarios de toda jerarquía a participar en mesas de tortura y bendecir a quienes serían arrojados vivos al mar.
Galtieri y la guerra de Malvinas
Alguien que lo entendió en su fuero íntimo es el asesino y cipayo Leopoldo Fortunato Galtieri: un general del ejército argentino que gobernó el país de facto entre el 22 de diciembre de 1981 y 18 de junio de 1982, luego de dar un golpe dentro del golpe contra su propio colega de armas, el otro asesino Eduardo Viola.
Fortunato, terminado el Liceo Militar General San Martín, ingresó al Colegio Militar de la Nación haciendo carrera a la par de las ignominias de las FFAA. Participó en la represión de obreros y estudiantes durante la dictadura del general Juan Carlos Onganía dejando un tendal de muertos y heridos.
Una vez asumida la presidencia de facto, continuó el plan sistemático de desaparición de personas a nivel nacional y aplicó una política económica ortodoxa que subió la tasa de desocupación, llevó la inflación a tres dígitos (anual) y provocó una recesión que derivó en protestas masivas contra el dictador, reprimidas con ferocidad por su gobierno.
En este contexto de debacle económica, política y social, Galtieri echó mano a la banderita: decidió ocupar militarmente las Islas Malvinas, declarando la guerra al Reino Unido de Gran Bretaña, que robó ese (nuestro) territorio hace casi dos siglos.
En estado de ebriedad constante, era atendido por el médico de casa militar para mantenerlo en pie (literalmente, pues en muchas ocasiones había que levantarlo del piso por sus borracheras) y así poder continuar la faena. La junta militar de entonces, conformada por el mismo Galtieri junto a Jorge Anaya y Basilio Lami Dozo, consideró que la acción bélica daría resultados positivos de apoyo gracias al patriotismo despertado en la población.



