Las ventas se mantuvieron relativamente firmes y el mercado se llenó de importados

El sacudón en el mercado de electrodomésticos ya no es un rumor de pasillo. La combinación de apreciación cambiaria en 2024 y una apertura importadora cada vez más profunda viene alterando el mapa productivo, y el reciente cierre de una planta de línea blanca es el caso testigo que todos señalan.
Lo que está en discusión ya no es solo el presente, sino la sostenibilidad futura de la producción nacional de electrodomésticos, que se desplomó a niveles históricamente bajos. Según un informe elaborado por la consultora Analytica sobre la base de los datos del INDEC, se ubica 23% por debajo del promedio 2016-2023 (sin contar 2020), con volúmenes similares a los de mediados del año pasado y de plena pandemia. “La fisonomía del sector cambió en meses, no en años”, asegura el documento.
La demanda interna no acompañó ese derrumbe. Las ventas de heladeras y lavarropas que, si bien mostraron una baja reciente por el freno del crédito y la actividad, siguen en niveles máximos desde 2020. El boom inicial del financiamiento y la desaceleración de precios causada por la apertura comercial sostuvieron ese movimiento.
Según el informe, el abastecimiento se cubre por otra vía: importaciones y en cantidades récord. Hasta octubre, las compras externas de heladeras saltaron 387,1% interanual acumulado; las de lavarropas, 924,2%. Ambas marcas históricas en términos reales.
Este avance importador fue allanado por decisiones oficiales que removieron barreras uno tras otro:
- Eliminación del SIRA en diciembre de 2023.
- Reducción de aranceles del 35% al 20% en mayo de 2024.
- Fin del impuesto PAIS y un régimen para viajeros vigente desde julio de 2025 que permite ingresar electrodomésticos de línea blanca según condiciones específicas.
En la Ciudad de Buenos Aires, los precios de los electrodomésticos aumentaron apenas 78,4% desde noviembre de 2023, contra un IPC que corrió al 259,3%. La brecha es tan grande que el rubro quedó 50% más barato que el resto de la economía. Medidos en dólares oficiales, los valores se desplomaron 56,1%.
La mejora en el poder adquisitivo relativo también quedó plasmada en la comparación con los salarios. Analytica sostiene que un trabajador del sector privado registrado necesitó medio salario mediano para acceder a un lavarropas en septiembre de 2025, lo que equivale a una reducción del 46% frente a noviembre de 2023 y el mejor nivel desde mediados de 2019.
Detrás del beneficio para los consumidores se esconde una fuerte presión competitiva que golpea a la industria local. Con márgenes comprimidos y precios internacionales en el mostrador, la supervivencia de los fabricantes nacionales volvió a quedar bajo análisis. Al primer trimestre de 2025, el sector contaba con 15.167 trabajadores registrados, 1.316 menos que a fines de 2023.

La nota original fue publicada en BAE Negocios.



