
Lo que tenés que saber:
- INV elimina restricción a sedimentos en vinos
- Resolución 1/2026 deroga norma de limpidez
- Vinos sin filtrar: métodos de elaboración aceptados
- Control de calidad enfocado en producto final
En esta nota
El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) ha dado un giro a las normativas que rigen la producción de vinos en Argentina. La reciente resolución 1/2026 elimina restricciones previas sobre la presencia de sedimentos en los vinos, marcando un cambio significativo para la industria.
El cambio normativo que se implementa
La resolución 1/2026, publicada en el Boletín Oficial, deroga la normativa 16/2021 que exigía limpidez en los vinos. Ahora, la presencia de sedimentos ya no se considera un defecto de calidad. Este cambio se enmarca en el proceso de «ordenamiento normativo» del INV, que busca simplificar procedimientos y eliminar requisitos innecesarios.
Anteriormente, los sedimentos se asociaban a vinos de menor calidad. Sin embargo, las nuevas técnicas enológicas reconocen que estos sedimentos pueden ser el resultado de métodos de elaboración sin filtrado, lo que no compromete la aptitud para el consumo.
Impacto en las bodegas
Las bodegas celebran este cambio, ya que les permite explorar técnicas de elaboración más naturales y tradicionales. Sin la presión de cumplir con normas estrictas de limpidez, pueden centrarse en la calidad del producto final. Esto abre nuevas oportunidades para innovar y diversificar la oferta de vinos.
El enfoque ahora está en garantizar que el producto embotellado sea apto para el consumo y libre de adulteraciones. Este cambio reduce costos y simplifica el proceso de producción, beneficiando a las pequeñas y medianas bodegas.
El nuevo rol del INV
El INV ha redefinido su rol como controlador, enfocándose exclusivamente en la calidad del producto final. La resolución 37/2025, publicada el año pasado, ya había marcado este cambio al derogar 973 normas. Ahora, los inspectores verifican únicamente que el producto terminado cumpla con los estándares nacionales.
Este enfoque permite al INV concentrarse en lo esencial, dejando atrás inspecciones en etapas intermedias. Las bodegas, por su parte, pueden operar con mayor libertad y creatividad, siempre que el producto final sea de calidad.
Beneficios para las pymes
Este cambio normativo es especialmente beneficioso para las pymes del sector vitivinícola. Al reducirse las exigencias burocráticas, las pequeñas bodegas pueden competir en igualdad de condiciones con las grandes empresas. La simplificación de procesos también disminuye los costos operativos, aumentando la rentabilidad.
Además, la aceptación de métodos de elaboración sin filtrado permite a las pymes ofrecer productos diferenciados en el mercado, atrayendo a consumidores interesados en vinos más naturales y auténticos.
Explorá nuevas técnicas de elaboración en tu bodega y adaptá tus procesos al nuevo marco normativo. Aprovechá la oportunidad para innovar y destacarte en el mercado.



