
Lo que tenés que saber:
- El 33% de los celulares en Argentina ingresan ilegalmente
- El contrabando de celulares creció del 7% al 33% tras la apertura
- Desde 2026, el arancel a celulares importados es del 0%
- La estabilización cambiaria redujo el costo de contrabandear
En esta nota
Contrabando de celulares: el cambio radical
El mercado de celulares en Argentina ha experimentado un cambio dramático. Antes de diciembre de 2023, solo el 7% de los celulares ingresaban de manera ilegal. Hoy, esa cifra supera el 33%, lo que significa que más de uno de cada tres teléfonos entran al país por vías no oficiales. Este fenómeno se ha visto impulsado por la política de apertura económica del gobierno de Javier Milei, que buscaba reducir precios internos y aumentar la competencia.
Con la implementación de un arancel del 0% para celulares importados desde enero de 2026, se esperaba una disminución en el contrabando. Sin embargo, la realidad muestra lo contrario: la reducción de barreras ha facilitado el ingreso ilegal, afectando tanto a fabricantes locales como a importadores formales.
Impacto de la estabilización cambiaria
La estabilización del mercado cambiario en Argentina ha jugado un rol crucial en el aumento del contrabando. Durante los años de fuerte cepo cambiario, la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo era significativa, lo que encarecía el contrabando. Con Milei, esa brecha se ha reducido, abaratando el costo de conseguir dólares y, por ende, de introducir productos ilegalmente desde países vecinos como Paraguay y Bolivia.
Este cambio ha reactivado el interés por el contrabando, ya que ahora es económicamente más viable ingresar productos de manera ilegal, afectando no solo al mercado de celulares, sino también a otros sectores como la ropa y los neumáticos.
Otros sectores afectados por el contrabando
No solo el mercado de celulares se ve afectado por el contrabando. Según estimaciones, hasta el 40% de la cerveza y el 30% de los neumáticos vendidos en Argentina podrían provenir del contrabando. Este fenómeno se extiende a otros productos como cigarrillos y ropa, creando un mercado paralelo que compite con la importación formal.
La proliferación de productos contrabandeados en plataformas digitales también dificulta la competencia para los comerciantes que cumplen con todas las normas fiscales y aduaneras, generando un entorno desigual.
La reacción de los importadores formales
Curiosamente, los importadores formales, que inicialmente esperaban beneficiarse de la apertura económica, ahora se encuentran en desventaja. La facilidad con la que se puede contrabandear productos y la reducción de costos asociados a prácticas ilegales han generado una competencia desleal. Un importador de textiles afirma que por cada US$ 100 de mercadería correctamente declarada, se paga aproximadamente US$ 90 en impuestos, mientras que subfacturando el costo podría reducirse a US$ 35.
Esta situación ha llevado a algunos importadores a considerar la posibilidad de operar fuera de las normas para no quedar fuera del mercado, lo que genera un desafío adicional para las autoridades en su lucha contra el contrabando.
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