
Lo que tenés que saber:
- Clan Issime cierra el 31 de agosto tras 53 años
- La empresa pasó de 129 a 9 empleados en 2023
- Importaciones y deudas fiscales fueron determinantes
- 40 puntos de venta tercerizados también cerrarán
En esta nota
La planta que baja sus persianas
Clan Issime, una histórica fábrica textil de La Plata, cerrará el 31 de agosto. La empresa, que llegó a tener 129 empleados en su mejor momento, se despide con solo 9 trabajadores en su nómina. Este cierre marca el fin de una era para una firma familiar que resistió múltiples crisis económicas desde su fundación en 1973.
La decisión de cerrar se tomó tras una serie de dificultades que la empresa no pudo superar, a pesar de haber sobrevivido a crisis como el Rodrigazo y la hiperinflación. La caída en el consumo, sumada a la competencia desleal de productos importados a precios bajos, fue el golpe final.
Importaciones y deudas: el combo letal
El ingreso masivo de productos textiles importados fue uno de los factores que deterioró el negocio de Clan Issime. Jorge Bizet, uno de los dueños, señaló que la competencia con mercadería más barata se volvió insostenible. Además, la empresa no pudo cumplir con sus obligaciones fiscales, lo que llevó a un proceso de embargo.
La combinación de importaciones baratas y deudas fiscales resultó insostenible para la fábrica. La caída en las ventas impidió cubrir tres períodos de los planes de pago vigentes, afectando aún más su situación financiera.
Remate para pagar indemnizaciones
Para cubrir las indemnizaciones de sus empleados, la familia Bizet decidió rematar el stock de mercadería y las maquinarias de la planta. Los descuentos llegan hasta el 50% en indumentaria, en un intento por reunir los fondos necesarios antes del cierre definitivo.
El remate se lleva a cabo diariamente en la planta de Tolosa, en el horario de 9 a 14. La venta de estos activos es crucial para cerrar el ciclo de Clan Issime de manera ordenada.
Impacto en los puntos de venta
El cierre de Clan Issime también afecta a sus 40 puntos de venta tercerizados, que atraviesan su propio proceso de cierre. Esta red de distribución fue clave para la expansión de la marca, pero ahora enfrenta el mismo destino que la fábrica central.
Además, el último local propio en el centro de La Plata cerrará sus puertas apenas unos días antes que la planta. Esta situación refleja la crisis generalizada en el sector textil y de calzado argentino, donde muchas empresas enfrentan desafíos similares.
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