Las PyMEs exigen reformas laborales diferenciadas para preservar el empleo formal.
En medio del debate sobre la reforma laboral en Argentina, Leo Bilanski, referente del sector PyME, alerta sobre la falta de representación de la realidad de estas empresas, que generan la mayor parte del empleo formal. Según Bilanski, la agenda actual está conducida por el gobierno nacional y grandes empresas, especialmente extranjeras, con una orientación hacia la reducción de costos laborales y la eliminación de derechos, una postura rechazada por las PyMEs.
En sus declaraciones, Bilanski expresó que los empresarios pymes pedimos dos reformas laborales: primero para las pymes y principal obviamente, y segundo otra reforma laboral que se haga un proyecto para grandes empresas [y] extranjeras
. Destacó que, dado que el 85% de las empresas tienen menos de 10 trabajadores, es esencial crear condiciones para generar y formalizar empleo: recrear las condiciones para generar más empleo, para formalizar o reformalizar el trabajo en relación de dependencia
. También destacó la necesidad de simplificar la relación laboral, con herramientas digitales que permitan controlar de forma transparente la contratación, el pago y el horario laboral.
El planteo de Bilanski enfatiza que del lado de las PyMEs y sus trabajadores debe haber una relación clara y equitativa, la relación laboral-empresario-trabajador tiene que ser transparente y sana, somos socios, no enemigos
. Esta diferenciación cobra relevancia en un contexto económico de recesión, en el que las PyMEs necesitan estabilidad para sostener la formalidad y evitar litigios laborales excesivos que agraven su situación.
Perspectivas y desafíos para la reforma laboral
Esta propuesta de reformas diferenciadas apunta a reconocer el peso de las PyMEs en la economía nacional y su rol fundamental en la generación de empleo registrado en todo el país. En contraste, las grandes empresas, muchas de ellas extranjeras, son señaladas de beneficiarse de una agenda que busca abaratar costos laborales a costa de derechos ya conquistados. La digitalización y simplificación de trámites para que las pequeñas empresas puedan operar con mayor previsibilidad es una de las claves propuestas.
Una reforma laboral que no diferencie estas realidades podría profundizar las desigualdades y la precarización, afectando no solo a los trabajadores sino también a la producción nacional y al empleo genuino. La postura de Leo Bilanski y las PyMEs revela la necesidad urgente de diálogo y políticas que fortalezcan a este sector estratégico para evitar que la agenda laboral termine beneficiando solo a los intereses corporativos concentrados. Más detalles en el Instagram.



