
Lo que tenés que saber:
- Consumo minorista bajó 1,2% en septiembre
- Tercer trimestre cerró 5,9% por debajo del segundo
- Salarios reales cayeron 0,9% desde diciembre
- Ingresos disponibles se desplomaron 16,1%
En esta nota
Consumo en caída: impacto directo
El consumo minorista cerró el tercer trimestre con una baja del 5,9% respecto al segundo trimestre, según CAME. En septiembre, las ventas minoristas cayeron 1,2%, marcando el cuarto mes consecutivo de retroceso. Este descenso afecta directamente a las pymes, que dependen del consumo interno para sostener sus operaciones.
La caída del consumo no solo limita las ventas actuales, sino que también afecta la confianza de los consumidores, quienes están priorizando compras esenciales y de bajo valor. Esto se traduce en menos ingresos para las pymes, que deben ajustar su producción y estrategia de ventas.
Salarios e ingresos: el deterioro
Los salarios reales registraron una caída del 0,9% desde diciembre, mientras que los ingresos disponibles, después del pago de tarifas, se desplomaron un 16,1%
Esta contracción del ingreso disponible complica la capacidad de las pymes para planificar inversiones o expansiones, ya que el mercado interno sigue mostrando señales de debilidad.
Inversión productiva: estancamiento
La inversión productiva también se vio afectada. En julio, cayó un 3% mensual y apenas repuntó un 1,2% en agosto, según Orlando Ferreres y Asociados. Para las pymes, esto significa un entorno económico menos propicio para inversiones en expansión o mejora de infraestructura.
La baja en el consumo y las ventas minoristas desalienta a las pymes a invertir en crecimiento, ya que el retorno sobre la inversión se ve comprometido por la falta de demanda.
Demanda fragmentada: el nuevo desafío
Según CAME, la demanda actual está fragmentada y orientada a compras cotidianas y de bajo valor. Las familias están cautelosas con su presupuesto, concentrando sus gastos en necesidades básicas y postergando compras mayores.
Para las pymes, esto representa un desafío en la gestión de inventarios y en la estrategia de marketing, ya que deben adaptarse a un consumidor más selectivo y con menos disposición a gastar en productos no esenciales.
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