
Lo que tenés que saber:
- El algodón Arandú reduce costos de control químico un 30%
- Proyectan duplicar producción algodonera en Argentina para 2030
- La nueva variedad aumenta el rendimiento en un 12%
- Gensus y el INTA desarrollan 10 nuevas variedades para 2026
En esta nota
Argentina ha dado un paso significativo en la biotecnología agrícola con el lanzamiento de Arandú, el primer algodón transgénico del mundo. Esta innovación promete transformar la industria algodonera, reduciendo costos y aumentando la competitividad internacional. El desarrollo, fruto de la colaboración entre la empresa Gensus y el INTA, marca un hito al ofrecer tolerancia a herbicidas imidazolinonas, lo que facilita el manejo de malezas, un desafío crítico en la región chaqueña.
Rendimiento y calidad que mejoran
Arandú no solo permite un manejo más eficiente de malezas, sino que también mejora el rendimiento del cultivo. Ensayos previos han mostrado un incremento del 12% en el rendimiento en comparación con variedades tradicionales. Además, la calidad de la fibra se ha mejorado en un 7%, lo que aumenta su valor en el mercado internacional.
La estructura de la planta también ha sido optimizada, con una mejor diferenciación entre ramas vegetativas y fructíferas, lo que favorece el crecimiento y la maduración del capullo.
Reducción de costos como oportunidad
Una de las ventajas más significativas de Arandú es la reducción estimada del 30% en los costos de control químico de malezas. Este ahorro es crucial para los productores, ya que el control de malezas ha sido históricamente un problema costoso en el cultivo de algodón en el norte argentino.
Este ahorro en costos, junto con el aumento en el rendimiento, ofrece una ecuación económica más favorable para los productores, permitiéndoles competir más efectivamente con otros cultivos en la región.
Proyecciones para 2030
Gensus y el INTA tienen ambiciosas proyecciones para el futuro del algodón en Argentina. Se espera que para 2030 la producción algodonera se duplique, las exportaciones se tripliquen y la facturación total de la cadena supere los u$s1.700 millones. Esto implicaría rendimientos un 60% superiores a los actuales y un incremento del 30% en la superficie sembrada.
El desarrollo de nuevas variedades resistentes a plagas e incluso al herbicida 2,4D forma parte del plan estratégico para alcanzar estos objetivos.
El futuro de la biotecnología algodonera
El lanzamiento de Arandú es solo el comienzo. En los próximos cinco años, Gensus planea introducir diez nuevas variedades, cada una diseñada para enfrentar desafíos específicos del cultivo. La resistencia al picudo algodonero y a herbicidas como el 2,4D son prioridades en esta agenda de innovación.
El éxito de estas iniciativas no solo depende de los avances tecnológicos, sino también de la adopción de prácticas sostenibles y el respeto a la propiedad intelectual, evitando la proliferación de semillas no certificadas.
Evalúe la posibilidad de adoptar Arandú en su producción para aprovechar los beneficios de costos reducidos y mayor rendimiento, asegurando así una posición competitiva en el mercado algodonero.



