toma - Se toma menos vino, pero mejor
Hace diez a& ntilde; os un argentino tomaba, en promedio, casi 25 litros de vino por a& ntilde; o.
toma: lo que hay que saber
Hoy esa cifra ronda los 16.
Le& iacute; do as& iacute;, parece una mala noticia para la industria.
Contexto y antecedentes
Pero si se mira de cerca, la historia es otra: lo que cay& oacute; fue el volumen de vino gen& eacute; rico, el tinto de todos los d& iacute; as servido en jarra.
Lo que creci& oacute; & mdash; y sigue creciendo& mdash; es el inter& eacute; s por saber qu& eacute; hay adentro de la botella.
Se llama premiumizaci& oacute; n y es, probablemente, lo mejor que le pas& oacute; al vino argentino en d& eacute; cadas. Los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura son elocuentes: en 2025 el mercado interno despach& oacute; poco m& aacute; s de 750 millones de litros, frente a los casi 950 millones de 2019.
Ca& iacute; concentra
Pero la ca& iacute; da se concentra en los segmentos m& aacute; s econ& oacute; micos.
Los vinos varietales de gama media y alta sostienen sus ventas e incluso mejoran su participaci& oacute; n.
Dicho de otro modo: los argentinos no dejaron de tomar vino.
Dejaron tomar vino preguntar
Dejaron de tomar vino sin preguntar cu& aacute; l era.& laquo; El consumidor ya no llega a la g& oacute; ndola y agarra la botella m& aacute; s barata.
Llega y pregunta: & iquest; de d& oacute; nde viene esta uva? & iquest; Tiene madera? & iquest; Con qu& eacute; lo puedo combinar?& raquo; Ese cambio de actitud reconfigura toda la cadena.
Las bodegas apuestan a producciones m& aacute; s chicas, partidas limitadas, varietales menos obvios.
Vinotecas & mdash; buenas&
Y las vinotecas & mdash; las buenas& mdash; dejaron de ser dep& oacute; sitos de botellas para convertirse en espacios de curadur& iacute; a, donde alguien que sabe selecciona, recomienda y arma la experiencia. La Patagonia: menos volumen, el doble de precioSi hay una regi& oacute; n que encarna esta l& oacute; gica es la Patagonia.
Neuqu& eacute; n y R& iacute; o Negro juntas representan apenas el 0,7 % del volumen total exportado por Argentina.
Pero el precio impl& iacute; cito de sus vinos varietales alcanza los 3,8 d& oacute; lares por litro, contra un promedio nacional de 3,5.
Cepas pinot noir cabernet
En cepas como Pinot Noir o Cabernet Franc, el valor trepa a 6,5 y 7,2 d& oacute; lares por litro respectivamente.
El dato m& aacute; s revelador: la Patagonia exporta cero litros de vino a granel.
Todo es fraccionado, todo es varietal, todo es identidad. Los vinos patag& oacute; nicos tienen algo que el mercado internacional reconoce cada vez m& aacute; s: climas fr& iacute; os, ciclos de maduraci& oacute; n largos, acidez natural y una amplitud t& eacute; rmica que regala aromas imposibles de conseguir m& aacute; s al norte.
Bodegas patricio cha& ntilde
Las bodegas de San Patricio del Cha& ntilde; ar, del Alto Valle del R& iacute; o Negro y de la costa atl& aacute; ntica & mdash; como Wapisa, la bodega m& aacute; s austral de la Argentina continental& mdash; est& aacute; n poniendo a la regi& oacute; n en un lugar que hace veinte a& ntilde; os nadie imaginaba. Un mapa que se ampl& iacute; a en la copaPero la premiumizaci& oacute; n no es solo patag& oacute; nica.
Bodegas como Bressia en Mendoza siguen empujando los l& iacute; mites del Malbec de altura.
Atamisque, en el Valle de Uco, combina capitales franceses con terroir mendocino para lograr vinos que compiten con los mejores del hemisferio sur.
Vi& ntilde; perdices trabaja
Vi& ntilde; a Las Perdices trabaja varietales que van mucho m& aacute; s all& aacute; del Malbec & mdash; su Bonarda y su Tannat sorprenden incluso a los entendidos& mdash;.
Tapiz apuesta a la diversidad de estilos.
Y Mil Suelos, con su filosof& iacute; a de expresar cada parcela, se convirti& oacute; en uno de los proyectos m& aacute; s interesantes de la nueva vitivinicultura argentina. Lo notable es que toda esta diversidad, que hace cinco a& ntilde; os hab& iacute; a que ir a buscar a una feria o a la bodega misma, hoy est& aacute; disponible en Bariloche si sab& eacute; s d& oacute; nde mirar.
Gente, m& aacute
Y la gente, cada vez m& aacute; s, quiere hacer algo m& aacute; s que mirar: quiere entender. La mesa donde se aprende: el boom de las degustacionesHay un dato que no aparece en los informes del INV pero que cualquier sommelier de la Patagonia confirma: la demanda por participar en catas y degustaciones creci& oacute; notablemente en los & uacute; ltimos dos a& ntilde; os.
La gente ya no quiere solo tomar un buen vino; quiere saber de d& oacute; nde viene la uva, c& oacute; mo se hizo, qui& eacute; n est& aacute; detr& aacute; s del proyecto.
Un extranjero que apost& oacute; por un terru& ntilde; o improbable.
Familia lleva tres generaciones
Una familia que lleva tres generaciones haciendo vino.
Un en& oacute; logo joven con una idea rara.
Un grupo inversor con ambici& oacute; n.
Contexto y antecedentes
El vino, cada vez m& aacute; s, necesita una historia que contar & mdash; o al menos, una que el que lo toma pueda imaginarse mientras lo prueba. Nicol& aacute; s Noceti, sommelier del restaurante de vinos TRE en Bariloche, y Cristian Tamborini, sommelier de Almac& eacute; n de Vinos, coinciden en un mismo diagn& oacute; stico: las degustaciones semanales que organizan en sus respectivos espacios se llenan con una facilidad que no exist& iacute; a hace tres o cuatro a& ntilde; os.
Y no son siempre los mismos.
Llegan turistas que quieren llevarse algo m& aacute; s que una botella de recuerdo, vecinos que descubrieron que un Cabernet Franc patag& oacute; nico no se parece en nada al mendocino, y parejas que cambiaron la salida al cine por una mesa con cinco copas y una historia detr& aacute; s de cada una.& laquo; El vino necesita una historia que contar.
Toma necesita alguien
Y el que lo toma necesita que alguien se la cuente, o al menos poder imagin& aacute; rsela mientras lo prueba.& raquo; Las cepas que vienenSi el Malbec fue la revoluci& oacute; n de los 2000, los pr& oacute; ximos a& ntilde; os tienen otros protagonistas.
El Cabernet Franc & mdash; m& aacute; s floral, m& aacute; s elegante, menos pesado que el Cabernet Sauvignon& mdash; creci& oacute; fuerte en las exportaciones y ya representa un segmento de 20 a 40 d& oacute; lares en g& oacute; ndolas de Estados Unidos y Canad& aacute;.
El Torront& eacute; s, la gran uva blanca argentina, recupera terreno en mercados europeos.
Contexto y antecedentes
Y la Criolla Chica, una cepa que lleg& oacute; con los jesuitas y fue menospreciada durante d& eacute; cadas, hoy se reivindica como patrimonio vivo: vinos livianos, frescos, con historia adentro. Otra tendencia que ya dej& oacute; de ser an& eacute; cdota: los vinos low alcohol y sin alcohol.
Bodega Zolo, desde Mendoza, es un buen ejemplo: su l& iacute; nea Zolo Zero ofrece vino sin alcohol, el Zolo Low apuesta por la baja graduaci& oacute; n, y su Espumante Zero completa una propuesta que hace unos a& ntilde; os habr& iacute; a sido impensable en una bodega argentina seria.
No es abstinencia: es lo que los analistas llaman & laquo; zebra striping& raquo;, la costumbre de alternar una copa con alcohol y una sin, cada vez m& aacute; s com& uacute; n entre las generaciones j& oacute; venes. El mejor momento para preguntar qu& eacute; hay en la copaArgentina produce hoy los mejores vinos de su historia.
Opini& oacute; consenso
Eso no es opini& oacute; n: es consenso de cr& iacute; ticos, sommeliers y jurados internacionales.
La paradoja es que el consumo interno baja.
Pero la lectura optimista & mdash; y realista& mdash; es que lo que baja es la inercia, y lo que sube es la curiosidad.
Argentino destapa botella quiere
El argentino que hoy destapa una botella quiere saber qu& eacute; est& aacute; tomando.
Y cuando lo sabe, repite. Quiz& aacute; s por eso, en Bariloche, las mesas de degustaci& oacute; n de TRE y de Almac& eacute; n de Vinos se siguen llenando cada semana.
Se toma menos.
Toma mejor, toma queriendo
Pero se toma mejor, y se toma queriendo saber.
Y eso, al final, es lo que sostiene una industria.
📄 Resumen para Pymes
El consumo interno cayó un 28% en la última década. Sin embargo, la industria no se achica: se transforma. Y la Patagonia, contra todo pronóstico, lidera ese cambio.
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