Imagen de La UIA advierte un octubre difícil y reclama señales de reactivación al Gobierno
La reciente aprobación del Fondo Monetario Internacional (FMI) al programa económico que encabeza el ministro de Economía, Luis Caputo, no alcanzó para disipar las dudas dentro del sector industrial. Lejos de mostrarse optimistas, empresarios nucleados en la Unión Industrial Argentina (UIA) manifestaron su preocupación por el deterioro de la actividad y advirtieron que «se vienen meses muy duros» si no hay un giro en la política económica.
Según trascendió en los últimos días, el FMI considera que el Gobierno argentino está cumpliendo con las metas fiscales y monetarias del acuerdo. Sin embargo, puertas adentro de la UIA, el mensaje que predomina es el del desconcierto: se esperaba que, tras seis meses de ajuste, comenzaran a notarse señales de recuperación o al menos una desaceleración en la caída del consumo y la producción.
«Hay un aval técnico del Fondo, pero eso no significa que el sector productivo esté viendo resultados positivos. La economía real sigue en recesión», comentó un referente industrial bajo reserva. Y agregó: «La preocupación de fondo es que el plan económico avance sin contemplar el impacto en la industria nacional».
Otro factor que genera inquietud entre los empresarios es el calendario político. Octubre aparece como un mes clave, no sólo por la discusión presupuestaria, sino por el escenario electoral en Estados Unidos, que podría alterar el respaldo externo que hoy mantiene el Gobierno.
En paralelo, sectores financieros y de inversión siguen apostando por la estabilidad macro, mientras los industriales advierten que el «modelo Caputo» podría consolidar una economía concentrada y con escasa capacidad de generación de empleo.
Desde la UIA señalan que la estabilidad nominal aún no se traduce en una mejora estructural. «El tipo de cambio está controlado, la inflación baja, pero el mercado interno está devastado», explicó otro dirigente fabril.
Para muchos industriales, la esperanza reside en un giro que reactive la obra pública o genere incentivos a la producción, pero por el momento, la estrategia oficial parece centrada en sostener el equilibrio fiscal a cualquier costo.
Fuente: Clarín, Opinión



