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El historiador Felipe Pigna presenta «San Martín y el vino» en Bandini House of Wines, en el corazón de Villa Devoto, con la sala colmada. Un recorrido por la relación del Libertador con la vitivinicultura cuyana, a días del aniversario de su paso a la inmortalidad. MundoEmpresarial.ar cubre el encuentro en vivo.

Minuto a minuto
14:06 — El cierre fue puro vino. Pigna definió a San Martín como un «winelover»: alguien que sabía tomar socialmente y un gran propulsor de la industria vitivinícola cuyana. Cuando llegó a Mendoza, la provincia vivía de exportar ganado en pie a Chile; con Chile otra vez en manos españolas, San Martín encaró una verdadera revolución productiva: agricultura, vitivinicultura y el fomento del riego aprendido de los huarpes y sus canales, como el Guaymallén. Tenía su propia producción de vino en su chacra — y de ahí la anécdota que se llevó la ovación de la tarde: una noche invitó a comer a sus oficiales del Ejército de los Andes y les cambió las etiquetas: al vino de Mendoza le puso «Málaga» y al Málaga, «Mendoza». Los oficiales, sommeliers de ocasión, despreciaron el falso Mendoza («un vino joven, le falta») y elogiaron el falso Málaga («cuerpo profundo, de roble»).

13:51 — El tramo final aborda el exilio. Pigna lo explicó por el clima político: se preparaba el congreso que iba a elegir presidente y Rivadavia —que quería el cargo y finalmente lo consiguió— temía la competencia de una figura tan potente como San Martín. Sobre el Libertador cayó una campaña difamatoria que incluyó el libro de Alvear, ataques en los diarios y dos intentos de asesinato, en 1815 y 1824. Cansado, y con su mujer gravemente enferma, San Martín vino de Mendoza a Buenos Aires y decidió marcharse: buscó a Merceditas y dejó en la Recoleta aquella lápida célebre: «Aquí descansa Remedios de Escalada, esposa y amiga del general San Martín». Quiso instalarse en Francia, pero los Borbones no lo dejaron entrar; pasó por Inglaterra y terminó estableciéndose en Bélgica.

13:39 — Consultado sobre con quién compartiría una mesa y un vino, entre San Martín y Belgrano, Pigna no dudó: San Martín. Y de ahí saltó a uno de los capítulos más celebrados de la tarde: el rol de las mujeres en el servicio de inteligencia sanmartiniano. Fueron 470 mujeres las que participaron del contraespionaje en la preparación del cruce de los Andes, un operativo montado dos años antes con un objetivo claro: desinformar al ejército español. El resultado fue devastador para los realistas: de los diez pasos cordilleranos posibles, los españoles concentraron sus fuerzas en cuatro — justo por donde no pasó nadie. El gobernador realista de Chile llegó a escribirle al virrey del Perú: «estoy lleno de espías, no puedo ni pensar en voz alta». Pigna recordó también a las heroínas que, descubiertas, murieron bajo tortura sin confesar.

13:33 — Pigna repasa la llegada de San Martín al Río de la Plata: fue recibido «con mucha desconfianza», en particular por Rivadavia, que —contó— hizo campaña en su contra tratándolo de ladrón y mentiroso. El retrato más duro se lo llevó Carlos María de Alvear (el abuelo, aclaró, no el presidente radical Marcelo T.): director supremo que en 1815, al caer Napoleón, ofreció estas provincias a los ingleses para volverlas colonia británica. Cuando la maniobra se conoció, se produjo la sublevación del Ejército con San Martín a la cabeza; Alvear escapó a Río de Janeiro, le pidió perdón a Fernando VII por carta y ofreció al embajador español los secretos militares de la revolución.
13:28 — Llega la degustación: la charla se acompaña con una copa en mano, con los vinos de la casa como protagonistas. Historia y vitivinicultura, en el mismo acto.

13:22 — Comienza el encuentro. La presentación abre con la historia de la casa anfitriona y el público completa la sala.
La actividad fue organizada por Bandini House of Wines, que abrió las puertas de su casa de Villa Devoto para una tarde de historia y vinos con la sala colmada, y contó con la difusión de MundoEmpresarial.ar, que acompañó la convocatoria y sorteó entradas entre sus lectores. Gracias a Felipe Pigna y a todo el público que agotó el lugar.
Cobertura propia de MundoEmpresarial.ar desde Villa Devoto.



