
«Estamos siendo afligidos por una nueva enfermedad, de la cual algunos lectores tal vez no han escuchado el nombre, pero de la cual escucharán a gran escala en los años por venir, el desempleo tecnológico» John Maynard Keynes
Estamos: reflexión para empresarios y pymes
La frase de Keynes resuena con fuerza en el contexto empresarial argentino actual, donde la tecnología avanza a pasos agigantados. Las pymes, que tradicionalmente han sido el motor de la economía, se enfrentan a una transformación radical en el mercado laboral. La automatización y la digitalización están redefiniendo las habilidades requeridas, dejando a muchos trabajadores obsoletos. Esto no solo impacta en la fuerza laboral, sino también en la estructura de costos de las empresas, que deben adaptarse rápidamente para no quedar rezagadas. La desconexión entre la educación y las demandas del mercado agrava esta situación.
Para las pymes, el desempleo tecnológico se traduce en la necesidad de reentrenar a su personal y de incorporar nuevas tecnologías. Por ejemplo, un pequeño taller de confección que no adopte software de gestión de inventario puede perder competitividad frente a competidores que sí lo hagan. Asimismo, un restaurante que no implemente sistemas de pedidos online puede ver caer su clientela, especialmente en un mundo post-pandemia. Las pymes deben ser proactivas en la capacitación de sus empleados, invirtiendo en formación continua para adaptarse a las nuevas exigencias del mercado.
Además, los desafíos actuales como la inflación, la competencia feroz y la inestabilidad del mercado agravan la situación. Las empresas que no se adapten a las innovaciones tecnológicas corren el riesgo de quedar atrás, mientras que aquellas que lo logran pueden aprovechar nuevas oportunidades de crecimiento. La presión de reducir costos y aumentar la eficiencia se intensifica, y el desempleo tecnológico se convierte en un factor crucial a considerar en la estrategia empresarial. Los empresarios deben ser conscientes de que la resistencia al cambio puede resultar en pérdidas significativas.
En este panorama, es fundamental que los empresarios tomen cartas en el asunto. La adaptación tecnológica no es una opción, sino una necesidad. Invertir en capacitación y en nuevas herramientas puede ser la diferencia entre la supervivencia y el estancamiento. Los líderes deben fomentar una cultura de aprendizaje dentro de sus organizaciones, promoviendo la innovación y la flexibilidad. Es momento de actuar y prepararse para un futuro donde la tecnología y el talento humano deben coexistir y complementarse para asegurar el éxito empresarial.



