
Lo que tenés que saber:
- Consumo anual de carne vacuna es de 47,5 kg por habitante
- Caída interanual del 6,1% en consumo de carne vacuna
- Consumo de pollo y cerdo supera al de carne vacuna
- Producción de carne cayó 11,1% en el último año
En esta nota
El consumo de carne vacuna en Argentina ha caído a su nivel más bajo en dos décadas, con 47,5 kilos por habitante por año. Este descenso del 6,1% en comparación con el año anterior refleja un cambio significativo en los hábitos alimentarios del país. Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), el mercado interno absorbió 855.750 toneladas de carne entre enero y mayo de 2026, una contracción del 11,1% respecto al mismo periodo de 2025.
Cambio de hábitos alimentarios
Los argentinos han modificado su dieta en las últimas décadas. En los años 70 y 80, el consumo de carne porcina era mínimo, pero hoy el pollo y el cerdo superan al consumo de carne vacuna, alcanzando los 50 kilos por habitante por año. Este cambio no implica un abandono de la carne vacuna, sino una sustitución por otras proteínas animales.
A pesar de esta transformación, Argentina sigue siendo uno de los países con mayor consumo de proteína animal per cápita en el mundo. Esto indica que la demanda de carne sigue siendo alta, aunque repartida entre diferentes tipos de carne.
Frigoríficos y la caída en la producción
La caída en el consumo de carne vacuna ha impactado en la actividad de los frigoríficos, reduciendo la producción. Este fenómeno se debe, en parte, a políticas de control de precios y cupos de exportación que desincentivaron la producción. Según Javier Rotondo, estas medidas han tenido el efecto contrario al esperado, agravando el problema de fondo.
Comparando con Brasil, que ha mantenido una política constante de expansión ganadera, Argentina se ha quedado atrás en su capacidad de producción y exportación de carne vacuna.
Propuesta para aumentar la producción
La solución, según Rotondo, no es reducir las exportaciones, sino aumentar la producción por animal. Actualmente, el 70% de la dieta argentina proviene de animales de feedlot, que podrían desarrollarse más para producir más carne. Para lograrlo, se necesita una política de incentivos y aumentar el número de novillos en un millón.
Este crecimiento requiere la retención de terneras, lo que implica una reducción temporal de la oferta de carne, pero es un ciclo necesario para mejorar el stock a largo plazo.
Contexto político y macroeconómico
Rotondo destaca que el contexto actual difiere de crisis anteriores debido a un gobierno que no interviene en el mercado de la carne. La baja inflación y la no manipulación de precios han creado condiciones de previsibilidad e incentivos para la retención de hembras y la inversión en producción. Sin embargo, aún quedan desafíos, como la reducción de los costos fiscales que afectan a la cadena de producción.
Este panorama ofrece una oportunidad para que los productores inviertan en aumentar el stock y mejoren la producción a futuro.
Considerá revisar tus estrategias de producción y evaluar la retención de terneras para aumentar el stock a largo plazo. Aprovechá los incentivos actuales para mejorar la producción en tu empresa.



