Alejandro Bercovich en Pasaron Cosas — Día del Periodista
El 7 de junio, Día del Periodista en Argentina, nos invita a reflexionar sobre la importancia y los desafíos actuales de esta noble profesión. Desde su origen en 1810 con la «Gazeta de Buenos Aires», el periodismo ha sido un pilar fundamental para mantener informada a la sociedad y fortalecer la democracia.
El legado visionario de Mariano Moreno
La «Gazeta de Buenos Aires», fundada por Mariano Moreno, marcó un hito en la historia de la comunicación en nuestro país. Creada por la Primera Junta, este periódico no solo anunciaba actos oficiales y noticias locales, sino que también se erigía como una voz que promovía la libertad de pensamiento y la transparencia en el gobierno. Moreno, junto a Belgrano y Castelli, sentó las bases para un periodismo comprometido con el bien común. En 1938, el Primer Congreso Nacional de Periodistas en Córdoba institucionalizó el 7 de junio como el Día del Periodista, reconociendo el impacto de la «Gazeta» en la independencia y la formación de opinión pública.
Los desafíos contemporáneos del periodismo argentino
Hoy, los periodistas argentinos enfrentan un panorama complejo. Según el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), las acciones judiciales contra comunicadores han aumentado un 150% en los últimos años, evidenciando una censura más sutil pero efectiva. Las palabras de Nelson Castro resuenan con mayor urgencia:
«El mundo necesita cada vez más del trabajo de los periodistas.» Castro identificó cuatro pilares esenciales: pasión, honestidad, preparación y compromiso ético. En una charla ante más de 150 colegas, recordó su experiencia en Ucrania, donde un soldado le preguntó por qué entraba a una trinchera de la que todos huían. Su respuesta fue simple y contundente: «Hay una sola respuesta: porque somos periodistas.»
Además, Reporteros Sin Fronteras (RSF) alerta sobre las amenazas constantes hacia los periodistas críticos, el cierre de Télam en 2024 y las crecientes presiones económicas y demandas civiles que condicionan el trabajo de los medios independientes. Estas acciones ponen en riesgo no solo la libertad de prensa, sino también el derecho de los ciudadanos a estar bien informados.
La voz incómoda: Bercovich y el periodismo que incomoda al poder
Alejandro Bercovich, conductor de Pasaron Cosas en Radio Con Vos y economista de referencia, se ha convertido en una de las voces más críticas del periodismo argentino contemporáneo. Galardonado con el Martín Fierro al Mejor Programa Periodístico Vespertino en 2024 y 2025, utiliza cada micrófono para denunciar las tensiones que enfrenta la profesión en el país.
«Pasaron cosas es un programa muy serio para un país que parece en joda. Intentamos ser eso que el Gobierno quiere que no exista. Somos lo que quieren silenciar. Pero quizás dentro de un tiempo ni necesiten odiarnos porque nos están matando de hambre.»
Sus palabras tocan un nervio real: la precarización económica del oficio. «Tres de cada cuatro periodistas ganan menos que una canasta básica», repitió en ambas entregas de los Martín Fierro. Una estadística que convierte al silencio en algo mucho más fácil que la incomodidad de decir la verdad.
«Nos quieren devaluados y callados.»
Bercovich no solo apunta al poder político. También cuestiona a sus propios colegas. En 2024, tras las detenciones masivas en una marcha universitaria, fue lapidario: «Lo que hacen es propaganda. Y es lo mismo que hacían los comunicadores colaboracionistas en plena dictadura militar. Es una vergüenza para el oficio». No hubo corporativismo en su discurso, sino exigencia ética.
«Yo siento mucho orgullo de la gente que nos escucha, porque estuvimos muy a contrapelo en estos últimos días. Era más fácil hacer lo que hizo la mayoría, esos colegas que tienen miedo pero que no están a la altura de este oficio.»
En el Día del Periodista, la voz de Bercovich resuena como un recordatorio de lo que está en juego: no solo la viabilidad económica de la profesión, sino su razón de ser.
El rol del ciudadano en la era de la información
En este Día del Periodista, la reflexión no recae solo sobre los comunicadores, sino también sobre cada uno de nosotros. En un contexto donde las amenazas a la libertad de expresión son más sutiles que nunca —campañas de desprestigio, expedientes judiciales, asfixia económica—, es vital que valoremos y defendamos el trabajo de quienes nos informan. Como ciudadanos, tenemos la responsabilidad de exigir transparencia, consumir información de forma crítica y apoyar un periodismo libre y comprometido. La información es poder, y en nuestras manos está el uso que hacemos de ella para construir una sociedad más justa y democrática.



