
Mario Quintana no seguirá en el Gobierno. Este lunes presentó su renuncia indeclinable y luego reunió a su equipo en su despacho del primer piso de Casa Rosada.
Allí, ante un número reducido de colaboradores, el ex vicejefe de Gabinete les confirmó que no aceptó la propuesta del Presidente de seguir en la gestión, a cargo de las empresas públicas, y volverá a la actividad privada. Y dio la nota al leer un poema de un monje budista.
Así lo confirmaron a Clarín desde su entorno, aunque descartaron que el ex Farmacity esté enojado con Mauricio Macri o el jefe de Gabinete Marcos Peña, como había trascendido inicialmente.
Y advirtieron que la decisión de Quintana fue dar un paso al costado, pero que dejó abierta la puerta para trabajar con el Presidente, en caso de que así se lo pida en el futuro. "Mauricio sabe que si lo llama, él va a estar", indicaron.
Igual, para Quintana, su salida de la vicejefatura de Gabinete fue un duro golpe. Hace menos de 20 días había concretado la venta de todas las acciones que poseía en Farmacity, tanto en forma directa como indirecta, por un monto que especialistas en los mercados estimaban en 15 millones de dólares. Así, había dado cumplimiento a la promesa pública que había hecho tres meses atrás, cuando un informe del programa de Jorge Lanata Periodismo para Todos reveló que mantenía el control de la empresa, dado que ostentaba más del 50% de las decisiones en el directorio de esa compañía. Después de semejante determinación, Quintana no esperaba una salida rodeada tan repentina de la vicejefatura: de ahí que optara por no seguir.
En ese sentido, desligaron a Quintana de la furia que, tal como publicó Clarín, desató Elisa Carrió contra Peña, por entender que "entregó" a los vicejefes de Gabinete. "Habló durante el fin de semana con Lilita, pero Mario no está enojado con nadie. Al contrario", sostuvieron



