
Exportar desde China o desde Argentina: dos mundos distintos
Hajtmacher relató una conversación que mantuvo con un industrial de origen chino que había invertido en maquinaria para fabricar en Argentina. Al exportar desde China, el empresario recibía beneficios fiscales por agregar valor a la cadena productiva. En cambio, al intentar hacerlo desde nuestro país, se encontró con impuestos al trabajo, al proceso productivo y hasta a la exportación. «Le parecía inentendible», explicó Hajtmacher. Y agregó: «Allá el Estado recompensa; acá, penaliza».
Un sistema que desalienta al que invierte
El directivo argentino remarcó que en vez de promover la creación de empleo y la producción nacional, el sistema impositivo local termina castigando a quienes se animan a generar valor en el país. «Lo que tenemos es una carga que se traslada a lo largo de toda la cadena. En lugar de facilitar, se encarece el costo de competir», afirmó.
Claves del reclamo desde el sector industrial
Falta de incentivos a la exportación: mientras otros países devuelven impuestos o subsidian al exportador, Argentina grava con derechos y burocracia.
Asimetría internacional: competir globalmente desde la Argentina es cada vez más difícil si el entorno local encarece artificialmente la producción.
Frustración empresarial: Hajtmacher refleja un sentimiento extendido en la industria nacional: la sensación de remar contra la corriente.
¿Qué se necesita?
Desde El Galgo, sostienen que la solución no está solo en reducir impuestos, sino en rediseñar un marco productivo que premie al que invierte, exporta y genera empleo. «No pedimos beneficios. Pedimos competir en igualdad de condiciones», sintetizó Hajtmacher.



