
Es evidente que el programa económico deCambiemos es un fracaso absoluto para el país. Argentina ha perdido siete puntos del producto bruto, se ha duplicado la inflación, creció fuertemente el desempleo y la pobreza y la deuda pública de la Nación aumentó aún más que en los años 90.
El gobierno ha incrementado el déficit fiscal y financiero en pesos, y más grave aún el país tiene un profundo déficit del sector externo en divisas que es el que ha generado la crisis. Recibió recursos del FMIpara evitar un estallido en 2019 y consiguió una estabilidad financiera precaria, al precio de un genocidio de la economía real. Esa estabilidad «con alfileres» se consiguió también apelando a instrumentos que el actual Gobierno había abjurado, mayores impuestos, retenciones generalizadas, controles parciales a los capitales especulativos y cierta administración del tipo de cambio. Cambios en las reglas del juego como en la política de subsidios y heterodoxia de última instancia para preservar el poder.



