Imagen de Quiebre institucional: Adorni blanqueó que Villarruel "no es parte de este proyecto ni de la gestión hace muchísimo tiempo”
“La vicepresidenta no es parte de este proyecto ni de la gestión hace muchísimo tiempo”. La frase, pronunciada por el vocero presidencial Manuel Adorni, terminó de oficializar una fractura que venía gestándose en silencio, pero que esta semana estalló a cielo abierto. Lejos de minimizar la tensión interna, el portavoz confirmó que Victoria Villarruel está completamente desplazada del núcleo de poder del Gobierno libertario.
La declaración se dio durante una entrevista radial en Observador 107.9, donde Adorni fue consultado por la ausencia de Villarruel en la gestión. Su respuesta fue tajante: “Ella no es parte de este proyecto desde hace muchísimo tiempo. Lo hemos dicho y lo sostengo”.
Sin embargo, lo que era hasta ahora una distancia política implícita tuvo un punto de quiebre explícito apenas 48 horas antes. Fue el martes en Córdoba, durante un acto en el Teatro Libertador San Martín, cuando el propio presidente Javier Milei acusó con nombre y apellido a su vicepresidenta de haber apoyado un proyecto de ley en el Senado que, a su entender, compromete el equilibrio fiscal. “La bruta traidora dijo que lo iba a financiar con 30 millones. Sugiero que antes de hacer chicanas aprendan a sumar dos más dos”, lanzó el mandatario ante una sala colmada, en una de sus declaraciones más virulentas desde que asumió.
El ataque dejó perplejos incluso a sectores afines al oficialismo, y confirmó lo que ya era un secreto a voces: la relación entre Milei y Villarruel está rota. La vicepresidenta, que preside el Senado, había evitado hasta ahora cualquier confrontación pública. Sin embargo, su postura institucional frente a ciertos proyectos —como el que garantizaba financiamiento para universidades— generó tensiones con el ala más dura del Ejecutivo.
La frase de Adorni, en este contexto, no es un accidente. Es una señal directa de que el Gobierno ya no intenta disimular la interna y optó por marcar terreno. Aunque Villarruel aún conserva su cargo, su participación política dentro del Ejecutivo parece completamente desactivada.
En el tablero político, la ruptura abre interrogantes. Villarruel conserva respaldo de sectores conservadores, militares retirados y una porción del electorado libertario moderado. Su eventual distanciamiento total podría dar lugar a nuevos reacomodamientos dentro de un oficialismo que, cada vez más, gira en torno a la figura de Milei y su círculo más estrecho.
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